jueves, 11 de mayo de 2017

IN LONDON

 
Este año hemos debido ser más buenos de lo normal, porque los Reyes Magos nos trajeron unos billetes de avión para ir a conocer Londres... que simpáticos!!! como sabían que nos gustaría!!!
Londres es una de las ciudades más visitadas del mundo, eso hace que sea cara, pero a la vez especial, cosmopolita, moderna, difícil de describir toda su esencia en un texto, Londres te cautiva, has de vivirla, caminarla, conocer su gente, pasearla, ufff!!! repetiría mañana mismo sin pensármelo. Nos hemos dedicado a visitar lo más visitable e imprescindible que se puede hacer en cuatro días y con niños y la experiencia ha valido la pena.


25 de Marzo de 2017

4h de la madrugada. empieza la aventura dirección al aeropuerto. El avión tenía que despegar a las 7.20h pero por falta de un tripulante salimos una hora más tarde entre aplausos de algún grupo y quejas de alguna familia.

Llegamos al aeropuerto y un tren interno nos lleva a otra estación, donde sacamos los billetes de travelcard  en una conversación en la que tuvo que intervenir Mar ya que el taquillero no mostraba gran empatía con nuestro inglés. Fuimos hasta la estación de Victoria y allí cogimos un metro dirección Nothing Hill.
 

Era sábado, día recomendado para ir al mercado de Portobello, un emblemático punto de interés de Londres. Casas londinenses cada una de un color, multitud de tiendas de antigüedades, comida, olores, música en directo... gran ambiente.
 
 
 
De ahí fuimos a buscar el apartamento, investigar donde estaba y a descansar un rato, que nos habíamos levantado a las 4h. Entre el cansancio, emoción de subirnos en un autobús de dos plantas e ir en primera fila, tuvimos el contratiempo de perder una cámara de fotos digital, pero por suerte, solo había fotos de una mañana de turismo.

Tras descansar un rato, y siguiendo consejo del dueño del apartamento, cogimos el autobús 12, un autobús de dos pisos que no es turístico pero nos permitió dar una vuelta y ver el Big Ben, London Eye, Houses of Parlament, Trafalgar Squar, Piccadilly Circus, Regent Street sin bajarnos del bus hasta Oxford Street donde nos paramos.


 
Paseando encontramos la juguetería Hamleys guiados por un amable señor que dejó a su familia para indicarnos que el basurero al que le habíamos preguntado anteriormente nos había orientado mal. Hamleys es una juguetería de 6 plantas que hay que visitar tanto si vas con niños como si vas solo. Entrar en ella es entrar en un espectáculo de magia digno de ver. Evidentemente tuvimos que salir con algún recuerdo, y acabamos con un playmobil y un peluche pequeño, junto con unos tatus en las manos de las niñas y la bandera de Inglaterra pintada en las uñas.
 
 
 

 
 
Tanto juego nos dio hambre y acabamos cenando en un Macdonals, ellas encantadas. Día completo.

26 de Marzo de 2017

Cogemos el autobús dirección puente de Westminster, para dar un paseo.

 
Después coger el tren para ir a la Torre de Londres, edificio declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. La Torre, que custodia las joyas de la corona está bajo la vigilancia de un gobernador residente y los Beefeaters, guardianes del buffet real. Ellos guían a los visitantes en unas horas determinadas, pero nosotros preferimos coger una autoguía y seguir dos recorridos.
 

 
 
En los jardines de la White Tower, hay un fragmento de la antigua muralla romana que rodeaba Londres en el siglo III; aquí viven los siete cuervos de la Torre, cuidados de forma muy especial, puesto que según la leyenda, en momento que se escaparan la monarquía desaparecería.
 
Espectaculares vistas al Tower Bridge
 
 
Pudimos ver en una sala con unas puertas blindadas de ultraseguridad, las joyas y coronas de la realeza, pero no permitían hacer fotos.

 
Era domingo y fuimos al mercadillo de CAMDEN TOWN a probar y comer algo diferente, como decían había una sencilla cocina británica con un toque europeo. Había comida china, japonesa, tailandesa, mejicana... con mucha gente disfrutando del mercadillo, de las tiendas, de la comida y de los postres, en un ambiente muy festivo. Si Portobello nos gustó, Camden nos impresionó: un ambiente tan radical, como multicultural.
 
 
 
 
La vuelta no la pudimos hacer en el tren porque como era domingo habían cerrado a las 17horas, así que en autobús y metro. Caminando, pasamos por un túnel de grafiteros artísticos: había grafitis que eran verdaderas obras de arte.
 Y… llegamos al London Eye, pero ya estaba cerrado y nos quedamos con las ganas de subir. Pero dimos un paseo tranquilo por el puente de Westminster, el Parlamento, y por la entrada pudimos ver multitud de flores que habían llevado los londinenses para rendir homenaje a las víctimas del atentado ocurrido 4 días antes, cuando murieron 5 personas. A las peques les explicamos el terrible suceso y la buena manera de actuar de las personas. En solidaridad Mar dejó una nota escrita pidiendo que nunca más volvieran a ocurrir estas muertes injustas.

 

27 de Marzo de 2017

Último día entero: hay que aprovecharlo a tope

 
Empezamos en el Palacio de Buckingham para ver el solemne cambio de guardia entre multitud de turistas que se agrupaban entre las rejas. Pudimos estar en primera fila pero en un lateral que nos vino genial para poder ver los caballos que también hacían su ceremonia. Parece increíble tanta solemnidad, llegando a cortar la circulación en las calles cercanas.

 
 
Tras esta ceremonia fuimos a pasear por  Hyde Park, donde vimos ardillas y un árbol digno de trepar para cualquier pequeño intrépido.

 
 

 Seguimos caminando hasta el parque de Kensingtong, buscando la estatua de Peter Pan, una estatua con más de 100 años de historia, y que igual no debería estar donde hoy está... Parece ser que el escritor de Peter Pan, J.M.Barrie, paseaba a menudo por el parque y conoció a la familia Llewelyn Davies, que tenía 5 hijos y jugando con estos niños en Kensington Gardens se inspiró en la historia de Peter Pan.
 
La estatua se halla localizada en el punto exacto en el que Peter Pan “aterriza” en la primera versión, y fue colocada en ese lugar, nada más y nada menos, que por el propio autor en secreto una noche, ya que le fue denegado el permiso necesario para poder colocar la estatua allí. Lo planeó meticulosamente, ya que además publicó un artículo en el periódico The Times ese mismo día, contándoles a los niños que en Kensington Gardens les esperaba una sorpresa… Y así el 1 de mayo de 1912, “mágicamente” apareció la estatua de Peter Pan.
 

 Queríamos ir a St Jame's Park pero con  miedo que nos volvieran a cerrar en London Eye, preferimos ir a hacer cola al London Eye y ver esas vistas impresionantes de la noria más grande de Europa y una de las más grandes del mundo. El London Eye, construido para festejar la llegada del nuevo milenio. Desde lo alto de sus 135m se disfruta de unas espléndidas vistas de Londres. Esta futurista estructura puede transportar, en sus 32 cápsulas de vidria, 15000 personas al día. Estaba pensada para funcionar solo durante un tiempo, pero ahora es uno de los elementos más definidos del skyline londinense y no está previsto desmontarla. 
 
 

 
Tras tal experiencia, recobramos fuerzas con un helado y nos fuimos paseando por el puente de Westminster para descansar en un prado detrás del Parlamento.

Con las pilas cargadas, fuimos a Oxford Street a comprar unos souvenirs.

Ya cansadísimos cogimos el bus, pensando en ir al apartamento a descansar, pero guiados por ser el último día preferimos parar en Piccadilly Circus y… menos mal que paramos. Picadilly Circus es una famosa plaza que constituye un importante nudo de tráfico londinense. De día siempre está muy concurrida y las luces de los anuncios la iluminan durante la noche.
 
 
 
 
 
Descubrimos el barrio de Soho. La reputación del Soho como epicentro de la vida nocturna y orgulloso barrio gay es legendaria y bien merecida. Chinatown solo son dos calles pero se trata de un barrio bullicioso con puertas orientales, señales de tráfico chinas, linternas rojas, innumerables restaurantes y grandes supermercados asiáticos y, como no, mucho artista por sus calles enseñando al mundo su música.
 
 
Limitando con este barrio, justo antes de Leicester Square, nos encontramos dos grandes tiendas donde no pudimos resistirnos a entrar y a disfrutar como niños: M&M y Legos.
 
 
 
28 de Marzo de 2017

Último día. Con mochilas en la espalda, no podíamos irnos sin visitar algún museo, y nos fuimos al British Museum. Tras un control de seguridad, y ver que solo llevábamos ropa sucia, entramos. El edificio es un auténtico laberinto y para orientarse es indispensable consultar el plano.
 
 
Estuvimos en el Antiguo Egipto,  colección estrella del museo contiene esculturas, joyas, papiros, ataúdes y momias.
 
 
 
Vuelta en el avión, otra vez con retraso y… estornudo de Berta...no puede ser...se le ha caído un diente!!!. Quien vendrá esta noche: el ratoncito Pérez o el hada de los dientes de Londres?? qué le dejará dos euros o dos libras??


 
 
Y un pequeño pupurri de fotos más para guardar en nuestro recuerdo de  un viaje que comenzó como una tontería infantil y que al final el dicho de " los niños y los borrachos nunca mienten " te hace dar cuenta de que puede ser cierto...
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 

2 comentarios:

  1. ¡¡¡ Que envidia !!!
    Enhorabuena otra vez

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    1. Va que seguro que a ti también te trajeron cosas chulas los reyes!!

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